Normalmente solemos tener en cuenta una serie de cuidados básicos para nuestro pelo, como son utilizar el champú adecuado, tener especial cuidado con los tintes o con los productos que usamos, restringir el uso del secado o la plancha… Pero muy pocas son las mujeres que son conscientes de que un agua demasiado caliente a la hora de lavar el pelo tampoco es beneficiosa para la salud del cabello.

Basta con observar que el secador y las planchas son los aparatos con los que más cuidado hay que tener, ya que su abuso puede producir que el pelo se rompa con más facilidad. Esto se debe fundamentalmente a las altas temperaturas que se aplican directamente sobre el cabello,. Lo mismo sucede a la hora del lavado, la aplicación directa de altas temperaturas en el pelo no es para nada beneficiosa.

Un agua demasiado caliente hace que las cutículas del pelo se abran, favoreciendo la pérdida de la hidratación necesaria para la correcta salud del cabello. Esta pérdida de hidratación provoca que el pelo esté más reseco, por lo que será más propenso a que se quiebre, provocando así un mayor riesgo de caída. Igualmente, perderá su brillo y será menos sedoso, más áspero al tacto y, lo más problemático, perderá resistencia. Por tanto, no es nada recomendable lavarse el pelo con agua demasiado caliente, lo ideal es que se haga con agua tibia, tanto durante el lavado como durante el aclarado.

Y al igual que las altas temperaturas del agua ocasionan trastornos capilares, lo mismo sucede con el sol. Siempre es recomendable contar con una mascarilla o una loción protectora solar para los días que las temperaturas sean más elevadas o para aquellos días que vayamos a pasar varias horas en el campo o en la playa.


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